Él intentó resistirse a esa mirada de súplica, pero nunca podía, y los dos lo sabían. Pero las palabras ya no les servían a ninguno de los dos.
- Demuéstralo.
Ella lo pensó durante escasos segundos antes de hablar.
- Te quiero.
La respuesta de él fue inesperada. Simplemente rió.
- Eso ya lo sé. Lo sabía incluso antes de que tú lo supieras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario